En el inconsciente de Noah

En el inconsciente de Noah, donde “la vida es sueño”

Queridos lectores:

En esta entrada hablaré de En el inconsciente de Noah, una novela que nació de mi fascinación por el mundo onírico y la mente humana. La inspiración surgió al leer mi diario de sueños: sentí la necesidad de transferir la profundidad, el dinamismo y el surrealismo de esas experiencias a mi escritura.

Pronto explicaré de qué va mi libro y entenderéis el guiño a Pedro Calderón de la Barca en mi título.

¿De qué trata En el inconsciente de Noah?

En el inconsciente de Noah es un thriller psicológico juvenil protagonizado por Noah Legrand-Gauthier, un estudiante de Derecho que tiene inseguridades que no sabe de dónde vienen. Su madre le recomienda a Dorie Brunet, una psicoanalista que la ayudó en el pasado.

Dorie ve claro el caso de Noah: necesita una terapia onírica, así que le da unas gotas que le harán sumergirse en su inconsciente. A través de sueños lúcidos, el joven desvelará traumas del pasado y se enfrentará a sus miedos más profundos.

Una experiencia inmersiva dentro de la mente de Noah

Con una voz informal y cercana, el protagonista narra en primera persona su proceso introspectivo, que no deja de ser una experiencia llena de aventuras, al tratarse de sueños.

Así, mi propósito era lograr un efecto inmersivo paralelo: que el lector también se sumergiera en la psique de Noah y lo acompañara en cada una de las secuencias de su sueño inducido por las gotas.

Para eso, combiné la riqueza de perspectivas cambiantes que ofrecen los sueños con la esfera más subjetiva del protagonista: recuerdos, sentimientos y evolución.

Las secuencias oníricas y el papel de Dorie

Me interesaba mucho que la historia fuera dinámica, así que organicé la experiencia en doce secuencias oníricas, cada una en un escenario diferente.

En las transiciones entre secuencias se encontrará con su psicoanalista Dorie, estrambótica y sabia al mismo tiempo (como los sueños), y que guiará al protagonista en su proceso.

¿Es la psicoanalista quien le habla o tan solo su inconsciente disfrazado?

Los miedos, traumas y conflictos de Noah

Noah revive eventos traumáticos de su infancia y adolescencia: es juzgado por su delgadez, soporta la humillante ruptura con su primer amor y vuelve a ser acosado en el colegio.

Además, para despertar deberá superar retos que parecen imposibles, muchos de ellos relacionados con inseguridades y miedos.

No solo el pasado lo atormenta en las secuencias, sino ese futuro que está por llegar, y que podría no ser tan bueno como él desea.

¿Será capaz de ejercer como abogado sin condenar a los inocentes?
¿Formará una familia feliz a la que poder mantener?
¿Encontrará la libertad y la paz que necesita sin verse limitado por su carácter indeciso?

El Louvre y las escenas más surrealistas de la novela

La verdad es que los últimos sueños son los que más disfruté como escritora y luego, como lectora.

Los situé en el Museo del Louvre, pero más que en el museo en sí, en algunos de sus cuadros. El protagonista entraba en ellos e interactuaba con los personajes, que en ocasiones se convertían en antagonistas.

La balsa de Medusa y La Crucifixión son los que más me gustaron para mi historia, pues el primero pone a prueba la moralidad de Noah, que intenta no sucumbir al canibalismo; mientras que, en el segundo, encarna a Jesús crucificado y no sabe cómo salvarse.

¿Habrá segunda parte?

Cuando terminé escribir la novela, no imaginé que empezaría a trabajar en una segunda parte, pero el frente que queda abierto al final sobre el plan de los científicos con las gotas y mi pasión por los sueños lúcidos no me han dejado otra alternativa.

Una novela para amantes de los sueños y el surrealismo

Recomendaría este libro a cualquiera que se sienta atraído por el surrealista y misterioso mundo de los sueños, tan absurdo y revelador al mismo tiempo.

Gracias por leerme.

Hasta pronto,
Ishtar Terra

Cuadros del museo Louvre

La Crucifixión, de Peeter Kempeneer (Pedro de Campaña) (1546/1550)

Muestra la crucifixión de Cristo e ilustra la doble formación flamenca e italiana del autor, que introdujo el rafaelismo en Andalucía

 

La balsa de Medusa, de Théodore Géricault (1818-1819)

Representa la tragedia del naufragio de la fragata francesa Méduse en 1816. Quedaron a la deriva 147 personas y, tras 13 días de hambre, deshidratación y canibalismo, solo sobrevivieron 15.

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